¿Cómo se clasifica el síndrome de inmovilidad?

¿Cómo se clasifica el síndrome de inmovilidad?

La localización de los accidentes cerebrovasculares es fácil con la mnemotecnia (Memorable

ANTECEDENTES: Los instrumentos existentes para el diagnóstico de la fragilidad están limitados por su enfoque en la evaluación de la movilidad, la falta de incorporación de comorbilidades, y la clasificación dicotómica de los pacientes como frágiles o no frágiles, lo que dificulta la identificación adecuada de los adultos mayores frágiles.

OBJETIVO: Evaluar el perfil de fragilidad de los pacientes ambulatorios atendidos en un servicio de atención geriátrica secundaria en Belo Horizonte, Brasil, medido por la Escala Visual de Fragilidad, y describir los cinco niveles de estado de salud propuestos por este instrumento en términos de función, discapacidades y comorbilidades.

MÉTODOS: Se evaluaron las historias clínicas de los pacientes que acudieron a la clínica entre febrero de 2011 y febrero de 2014, y se clasificaron los pacientes de acuerdo con la Escala Visual de Fragilidad. Las variables continuas se analizaron mediante ANOVA o la prueba de Kruskal-Wallis, y las variables categóricas, mediante la prueba de χ2. Los análisis se realizaron en el SPSS versión 19.0.

RESULTADOS: Se evaluaron un total de 813 historias clínicas. Entre estos pacientes, el 5,2% fueron considerados robustos, el 31% en riesgo de fragilidad, el 24,6% como frágiles, el 34,8% como frágiles altamente complejos y el 4,4% como individuos frágiles en la etapa final de la vida. El análisis de las categorías del estado de salud demostró una asociación entre estas categorías, un mayor deterioro funcional y una mayor presencia de discapacidades y comorbilidades.

Neumonía – causas, síntomas, diagnóstico, tratamiento, patología

Diagnóstico y tratamiento de los trastornos temporomandibulares ROBERT L. GAUER, MD, y MICHAEL J. SEMIDEY, DMD, Womack Army Medical Center, Fort Bragg, North CarolinaAm Fam Physician.  2015 Mar 15;91(6):378-386.

La articulación temporomandibular (ATM) está formada por el cóndilo mandibular que se inserta en la fosa mandibular del hueso temporal. Los músculos de la masticación son los principales responsables del movimiento de esta articulación (Figura 1). Los trastornos temporomandibulares (TTM) se caracterizan por un dolor craneofacial que afecta a la articulación, los músculos de la masticación o las inervaciones musculares de la cabeza y el cuello.1 Los TTM son una de las principales causas de dolor no dental en la región orofacial. Los estudios basados en la población muestran que los TTM afectan a entre el 10% y el 15% de los adultos, pero sólo el 5% busca tratamiento.2,3 La incidencia de los TTM alcanza su punto máximo entre los 20 y los 40 años de edad; es dos veces más común en las mujeres que en los hombres y conlleva una importante carga económica por la pérdida de trabajo.4 Los síntomas pueden variar desde una molestia leve hasta un dolor debilitante, incluyendo limitaciones de la función mandibular.    Ampliar

Catatonia y Autismo: Webinar de abril de la AARC

La catatonia es un síndrome neuropsiquiátrico complejo que se caracteriza por movimientos anormales, inmovilidad, comportamientos anormales y retraimiento[1][2] El inicio de la catatonia puede ser agudo o sutil y los síntomas pueden aumentar, disminuir o cambiar durante los episodios. Existen varios subtipos de catatonia: catatonia acinética, catatonia excitada, catatonia maligna, manía delirante y conductas autolesivas en el autismo[3].

Aunque la catatonia se ha relacionado históricamente con la esquizofrenia (esquizofrenia catatónica), la catatonia se observa con más frecuencia en los trastornos del estado de ánimo[2]. Ahora se sabe que los síntomas catatónicos son inespecíficos y pueden observarse en otras condiciones mentales, neurológicas y médicas. La catatonia no es un diagnóstico independiente (aunque algunos expertos no están de acuerdo), y el término se utiliza para describir una característica del trastorno subyacente[4].

Reconocer y tratar la catatonia es muy importante, ya que no hacerlo puede conducir a malos resultados y puede ser potencialmente mortal. El tratamiento con benzodiacepinas o con terapia electroconvulsiva puede conducir a la remisión de la catatonia[2] Cada vez hay más pruebas de la eficacia de los antagonistas de los receptores NMDA, amantadina y memantina, para la catatonia resistente a las benzodiacepinas[5] A veces se emplean antipsicóticos, pero pueden empeorar los síntomas y tener efectos adversos graves[6].

Embolia pulmonar – Visión general

El síndrome compartimental es una afección dolorosa que se produce cuando la presión dentro de los músculos aumenta hasta niveles peligrosos. Esta presión puede reducir el flujo sanguíneo, lo que impide que el alimento y el oxígeno lleguen a las células nerviosas y musculares.

Los compartimentos son agrupaciones de músculos, nervios y vasos sanguíneos en los brazos y las piernas. Estos tejidos están cubiertos por una dura membrana llamada fascia. La función de la fascia es mantener los tejidos en su sitio y, por lo tanto, la fascia no se estira ni se expande fácilmente.

El síndrome compartimental se desarrolla cuando se produce una inflamación o una hemorragia dentro de un compartimento. Como la fascia no se estira, esto puede provocar un aumento de la presión sobre los capilares, los nervios y los músculos del compartimento. El flujo sanguíneo a las células musculares y nerviosas se interrumpe. Sin un suministro constante de oxígeno y nutrientes, las células nerviosas y musculares pueden resultar dañadas.

El síndrome compartimental suele producirse en el compartimento anterior (delantero) de la parte inferior de la pierna (pantorrilla). También puede producirse en otros compartimentos de la pierna, así como en los brazos, las manos, los pies y las nalgas.